viernes, 24 de abril de 2015

La Isla de los Naúfragos: Capítulo 4

La Mujer Misteriosa

            La realidad de los dibujos era alarmante. Sentía que se me iba el aire y tuve que abandonar la cueva, derrumbándome sobre una piedra gris y plana. Al lado de esta crecía un arbusto cargado de bayas rojizas. Durante largos minutos pensé mientras las comía. Podía sentir la mirada de Kyra, que me había seguido y ahora estaba sentada en silencio a unos metros de mí.
            –¿Crees que signifique algo?
            Su voz sonaba terriblemente esperanzada, casi cargada de alegría. Por un momento quedé desconcertado. No entendía como podía sentirse así en ese momento. Pero luego recordé.
            –Tu hermano –comenté comprensivamente y al mirarla a los ojos, tuve una idea. –¡Por supuesto!
            –¿Qué sucede? –gritó Kyra al verme correr nuevamente en dirección a la cueva.
            No le hice caso. Estaba tan enfocado en mi ocurrencia que solo quería ver otra vez los dibujos. Al tenerlos frente a mí, observé las líneas bajo el barco, las cuales representaban el mar. Eran simples pero entre ellas se distinguían claramente varias formas de humanos. Había tres juntos y bajo ellos la sombra temible de un tiburón. Pero había otras; al menos una veintena y algunas con cabello largo.
            –Creo que son sobrevivientes –respondí a la pregunta de Kyra.
Mi voz salió de mi garganta con una enorme carga de emoción y al mirarla a los ojos vi que le había dado motivos para alegrarse. Era muy probable que su hermano estuviera vivo. Así se lo hice saber.
            –¿En serio lo crees? –preguntó, acercándose hasta que nuestras narices se tocaron.
            Por un instante no supe que decir. Pensé en las probabilidades de que estuviera vivo. Eran pocas pero al ver el brillo en sus ojos, la alegría que ahora dominaba su ser, no pude evitar decirle algo que fuera contrario.
            –Está vivo y lo encontraremos. A él y a todos los demás. Tan solo debemos…
            Me interrumpí de golpe. Afuera había estado silencioso durante la mañana pero ahora escuchaba voces que intentaban hablar en susurros. Indudablemente se dirigían a la cueva.
            Agarrados de la mano nos internamos en la oscuridad. Descubrí que la cueva no tenía fondo. Durante la noche no me había atrevido a internarme en esa oscuridad absoluta y la di por una pared. Pero en realidad era un túnel, oscuro y silencioso. Lo seguimos deprisa, sin saber a dónde íbamos y en donde terminaríamos. Tan solo queríamos escondernos.
            En el túnel, el suelo era de tierra lisa, suave y fría, escaso de piedras. Las paredes eran angostas, ásperas y llenas de agujeros. En el techo se abrían pequeños huecos que dejaban entrar rayos de luz solar y era gracias a ellos que distinguíamos algo del camino.
            Estábamos trastabillando cuando el túnel se ensanchó de repente, dirigiéndose hacia abajo en una pendiente bastante inclinada. Nos ocultamos detrás de una roca que estaba tumbaba a la derecha del camino.
           
            Envueltos en una oscuridad total e intentando recuperar el aliento, sentía el silencio latiendo en mis oídos. La tensión en el aire era pesada. Un olor fuerte a humedad flotaba en el aire, traído por las cálidas corrientes subterráneas. Momentos después el silencio se deshizo. El sonido de unos pasos acolchonados iba aumentando en intensidad hasta detenerse justo frente a la roca. Pasaron unos segundos cuando al fin vimos a quien los producía.
            Era una mujer. Aunque no la podíamos distinguir bien, notamos que era delgada y alta…al menos igual de alta que yo. Su cabello era rubio pues lo distinguí cuando se detuvo justo bajo un haz de luz. Sus ojos eran grises y su piel blanca aunque algo tostada por el sol. Por vestimenta llevaba tan solo una especie de blusa que dejaba su liso abdomen al descubierto y una especie de falda que terminaba arriba de las rodillas. Su figura era atractiva y atlética.
            La mujer se detuvo y olfateó el aire un par de veces. Luego, en su rostro antes sereno se grabó una mueca de frustración. Se palmeó un muslo con la mano. El sonido se escuchó nítidamente en la estancia.
            –¿Los encontraste? –preguntó una voz ronca desde el túnel detrás de ella.
            –Siguieron descendiendo –dijo la mujer.
Su voz era clara, casi musical. Casi enseguida un gruñido de frustración resonó multiplicado por el eco.
–Regresemos –dijo la voz.
La mujer respondió con un enseguida y se giró de vuelta al túnel, dispuesta a seguir los pasos que se iban apagando. Pero se detuvo en frente del mismo y miró a su izquierda, justo donde estábamos. En ese momento comprendí que  nos había visto pues su mirada pasó de mí hasta Kyra en un par de ocasiones. Acercándose a nosotros, sonrió mostrando unos blancos dientes y se llevó una mano a los labios.
–Shhhh.
Sus pasos resonaron unos segundos antes de desaparecer por completo. En ese momento volví a respirar. Sentía mi corazón como si fuera un tambor. Kyra se derrumbó sobre mí espalda, respirando aliviada. No nos atrevimos a hablar durante un tiempo pero al final no pude evitar preguntar en voz alta:
–¿Quién era esa mujer? ¿Por qué nos encubrió?

Kyra se encogió de hombros; estaba tan sorprendida como yo. Entonces decidimos hacer lo más natural que podíamos hacer: seguir descendiendo. Hallamos un pasaje angosto que se internaba en las profundidades de la tierra y que no tardamos en seguir. El aire era más pesado y el calor iba siempre en aumento. Bajando creímos estar a salvo. No sabíamos lo equivocados que estábamos.

4 comentarios:

  1. Muy buena historia. Hay un encadenamiento fluido de las acciones. Se mantiene la tensión a cada pasao. Buen manejo de las reacciones de los protagonistas. Adelante.
    Si no te ofendes, fíjate en algunas repeticiones. seguir descendiendo.... no tardamos en seguir
    También te señalo el uso de adverbios, cuando no se trata de acciones simultáneas,; por ejemplo, en el 1° párrafo: derrumbándome., debiera ser"; me derrumbé"

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  2. Interesante...
    Me has despertado las ganas de saber más...
    Saludos

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  3. Interesante...
    Me has despertado las ganas de saber más...
    Saludos

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  4. Gracias a ambas por sus comentarios y por el tiempo que sacaron para leer mi relato. Estare mas pendiente de esos errores en el futuro, Beba.
    Saludos a ambas y gracias. Perdonen que haya tardado tanto en contestar.

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