miércoles, 5 de agosto de 2015

Solos en el Planeta Rojo: Capítulo 3


Las Ruinas en el Cráter

            ¿Y ese sonido? preguntó Dimitri levantándose deprisa. Alternaba su mirada en el paisaje, intentando en vano descubrir de donde venía.
            –Vienen de las profundidades dijo Erika sin apartar la mirada del suelo. Creí escucharlos mientras dormía murmuró.

            El llamado del abismo ascendió y el cráter comenzó a temblar con violencia. El suelo se abrió repentinamente: unas fisuras zigzagueantes se abrieron paso por la polvorienta llanura, expandiéndose más. Y de las mismas comenzaron a surgir primero unas columnas circulares que luego fueron seguidas por muros enormes de piedra marrón. Con un crujido todo terminó y cuando el polvo se disipó del aire, quedó el fondo del cráter ocupado por las ruinas de una ciudad.
            Con mucho cuidado, Erika y Dimitri descendieron desde su refugio hasta llegar momentos después junto al muro exterior. Lo observaron detenidamente y encontraron una especie de escritura rúnica a relieve.
            Me gustaría saber que significa todo esto preguntó Dimitri mientras tocaba las runas. La piedra estaba fría y era áspera.
            Apenas cesó el contacto con la misma, una parte del muro se echó hacia atrás dando paso a una puerta. Después de ambos cruzarla, lentamente y deteniéndose a cada paso, se encontraron en una especie de camino ancho cuyo final se perdía entre los edificios. Estos eran de distintos tamaños aunque solo tenían dos cosas en común: dibujos a relieve y el material con el que estaban hechos.
            Debemos andarnos con cuidado advirtió Erika de repente.
            ¿Por qué? ¿Qué sucede? preguntó Dimitri sorprendido.
            Estas ruinas esconden algo peligroso. Creo que es algo vivo que no debería ser despertado respondió.
            La seriedad de su tono de voz bastó para inquietarlo bastante. “Ha cambiado”, pensó mientras la miraba a los ojos. Entonces notó que habían cambiado, siendo ahora de un color gris tormentoso y daban una sensación de profundidad y conocimiento muy fuerte. No pudo sostener la mirada mucho tiempo y se restregó los ojos. Ella se acercó y puso una mano en su hombro. Cuando le devolvió la mirada nuevamente, ella sonreía.
            Sigamos.
            Durante decenas de metros todo permanecía igual. Una leve brisa soplaba de vez en cuando levantando una nube de fino polvo que les hacía toser y cerrar los ojos. El silencio era abrumador en extremo, casi como forzado. Mientras caminaban sentían la extraña e incómoda sensación de que estaban siendo vigilados.
            Dimitri se detuvo repentinamente y se agachó. Erika, que iba unos cuantos pasos detrás de él, se apresuró a darle alcance.
            ¿Estás bien? ¿Qué sucede?  preguntó al agacharse junto a él pero entonces comprendió.
            Habían llegado a una planicie en medio de las ruinas. El suelo estaba cubierto por una roca gris y fría. Sobre esta brillaban millares de huesos y cráneos de distintos tamaños.
            No son de humanos comentó Dimitri mientras tocaba uno con la punta del rifle. Apenas lo tocó, se convirtió en polvo gris, desmoronándose al instante. Y son muy viejos añadió mientras se levantaba y observaba alrededor.
            Erika, que aun examinaba los huesos, observó al frente y vio una roca que sobresalía en el terreno. Adentrándose entre los huesos y sin hacer caso a Dimitri, que la llamó a gritos para luego seguirla mascullando, se acercó a la misma y la recorrió alrededor. Era como una lápida y en ella se observaba grabado en relieve el dibujo de un enorme guerrero que portaba una lanza. Cientos de guerreros esqueleto le seguían y los que morían en batalla se levantaban a luchar a su lado.
            No toques nada, Dimitri dijo ella mientras se alejaba lentamente y sin apartar la vista del dibujo.
            ¿Qué sucede ahora, Erika?
            Un titán, es un titán lo que duerme aquí respondió ella con voz temblorosa. Trastabilló cuando pisó un cráneo pero Dimitri la sujetó.
            ¿Duerme? Querrás decir que está muerto dijo mientras la ayudaba a recuperar el equilibrio. Apenas lo hizo ella no lo soltó.
            No, no está muerto. Y nuestra llegada podría despertarlo. Retomemos la búsqueda de las huellas y regresemos a la Tierra dijo ella en tono suplicante.
            –¿Tan malo es? preguntó él tras unos segundos de silencio.
            Ella lo miró a los ojos y por primera vez le pareció ver terror y desesperación en ellos.
            Nos mataría al instante dijo ella y dándole la espalda, echó a andar alejándose de la lápida.
            Sabes mucho más de esta cosa, ¿no? ¿De los titanes? preguntó él sin moverse.
            Ella se detuvo, suspiró y se volteó.
            Sí, pero no estoy lista para decirte más…aun dijo y siguió andando.
Dimitri suspiró y la siguió, sosteniendo su rifle con fuerza. Entonces, al mirar atrás nuevamente, sintió como una corriente eléctrica que le recorría el cuerpo y un potente deseo que le impulsaba a tocar la lápida. Tan fuerte fue el deseo que ya se había detenido cuando el suelo tembló nuevamente.
Démonos prisa en salir de aquí rogó Erika y Dimitri asintió, olvidando sus pensamientos de unos momentos atrás.

2 comentarios:

  1. Un relato de suspenso que atrapa, imagino que es una saga.
    Habrá que esperar el desenlace.
    Me gustó.
    Un abrazo.

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  2. Gracias por leer y comentarlo. Efectivamente es una saga y aunque tengo mas capitulos planeados, aun no escribo nada pero pronto lo hare. Saludos y gracias nuevamente.

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